Lunes por la mañana

Levanta tu rostro
tu rostro sombrío
y con pecho repleto
entona el himno patrio
—me dijeron—

Surgía el cántico a modo de eco
en un rincón de la realidad.

Y observaba con hastío el pabellón inerte que ascendía x el asta
En sus colores comenzaron a danzar extrañas figuras de otros tiempos

Blanco
comienzo de una mirada eterna
Azul
rostro cuajado de la conquista de dios
Rojo
lamento sanguinolento
Estrellada
amapola eyaculada de arcabuz

—¿Penaban esos fantasmas habitantes del pasado?—me pregunté tratando de observar los otros rostros uniformados de la escuela
El rostro ignorante de mis compañeros me descompuso

Ahí el profesor me conminó a cantar y a observar la bandera
no vaya a ser cosa que descubra la verdad y
me olvide de olvidar.

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