Las desventuras sin importancia de Etienne



La realidad
aquella esperanza abrumadora que nos llena de su halito frío
todos los lunes por la mañana
con lagañas embadurnadas en la sal de la somnolencia
nos quiso hacer despertar
mas sosegados nos postramos
a la lumbrera ciega de la artificialidad
y sumidos en modorra no quisimos descolar el beso de los párpados...


Nuevamente va llega tarde a su trabajo estimado Etienne
acostumbrado como está a la ensoñación fácil
a la confusión de lo real con el misterio de lo oculto
al inconciente destino de verse resuelto en maromas de la razón.
¿O no?

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