Quijote tecnológico


Los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año) se daba a navegar por internet con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de su trabajo, y aun la administración de su hogar; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas de sus posesiones, para comprar monitores y adminículos tecnológicos en que navegar; y así llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos.
[...]
En resolución, él se enfrascó tanto en su afición por internet, que se le pasaban las noches visitando páginas de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho navegar, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Llenósele la fantasía de todo aquello que leía y veía en la pantalla, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que veía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.

Comentarios