Decálogo de la Solidaridad

La paloma blanca del espíritu santo, o quizás la divina providencia, o por último algún arbusto ardiente, se debe estar congraciando con mi destino.

Hoy me encontré por azar el decálogo de la solidaridad, una noble iniciativa cristiana para fomentar valores.



Si bien la mayoría de las propuestas son nobles y elevadas, y pueden mejorar las relaciones sociales, creo que algunas no me cuadran.

Por ejemplo, no sé que tiene que ver dios con la solidaridad, y porqué es la primera. Esa aseveración tan dogmática es muy poco solidaria con quienes creen en otros dioses o en ninguno. Tampoco entiendo la Nº 9. Parece condición para ser solidario conducir vehículos, y que pasa con el peatón?

Finalmente, qué hay detrás de la costumbre de celebrar o conmemorar el día de la muerte de una persona? Mejor celebramos su cumpleaños.

Comentarios

Anónimo dijo…
El primero es el más importante, pues el reconocer "de corazón" que Dios es nuestro Padre, implica que todos somos hermanos; esto, me lleva a ver en el otro a alguien igual a mi ... el otro "es mi hermano" y como tal estoy llamado a respetarlo, quererlo y cuidarlo. Con solo reconocer esta primera propuesta ya las otras nueve no se justifican pues implícitamente voy a querer (sin sentir una obligación) realizarlas.
Tal vez dirás ... ¿y el que no cree en Dios? ... bien ... puedes ver al otro como un hermano de "raza", de "cultura", "de la humanidad" ... ponle el nombre que quieras. La Declaración Universal de los Derechos Humanos lo dice también (aunque de otra manera) "Todos los seres humanos son iguales y tienen los mismos derechos ....".
Fiestoforo dijo…
Para tratar a los otros de manera empática no necesito creer que son hermanos. De hecho hay hermanos que se matan entre ellos, como lo enseña la misma biblia. Por otro lado, si acepto que dios es mi padre, ¿dónde está la madre? Es una analogía machista e idealizada, basada en una supuesta universalidad de la familia querendona.