Extraño terremotos



Me dirigo a la pega,
a reunir el dinero.

Voy con esta chaqueta,
artilugio de esclavos.

Yo recuerdo a la iglesia,
cuando el cura exhortaba,
en la fe y labor,
pero el véspero fatal
como látigo cayó,
sobre espaldas arquedas,
lacerando el pellejo
de estos cristos vencidos.

Con palabras robadas,
a una horda de infames,
saqueadores, violadores,
ordenamos palabras
sobre quipus deshechos.

Un gargajo inocuo
arrojó nuestra boca,
y ya no pudo el grito
remontarse en el cielo.

Sosegadas las mentes
por la pantalla imbecil,
nos quedó solamente
una inútil decadencia
de poemas gastados.

FINIS

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