Súbete a la BICI!


Arriba de dos mundos redondos cruzo la ciudad como si fuese montado en libélula indomeñable.
Sus radios perfectos giran como planetas de elípticas fantásticas.
Entre dinosaurios de platinado pellejo, me voy desenredando para alcanzar mi destino.
Pero qué importa el destino cuando estoy en la ruta con el viento azuzándome con su garganta aérea.
Se desencaja mi rostro en una sonrisa extrema de libertad.
La bicicleta me hace rodar las patas por jardines de velocidad y los brazos se tornan timoneles de una nave que zurca la urbe cáustica.
Río de buena gana encima de aquellas tijeras que recortan el tedio de mirar el camino sobre una tonelada de fierros oscuros.

Más información sobre la bici.

Comentarios

Atonau dijo…
desde la bici se vé el mundo, se alcanza a oler la vida, las lechugas de la frutería, los huevos del policia.... desde la Bici se puede vivir la ciudad... monstruosa y hermana.... amante y villano.... pero cuidado, entre los dinosaurios cromados hay bicicletosaurios....
Fiestoforo dijo…
Yo creo que es así: Todo automovilista (y ciclista) es también un peatón. ¿Quién la tiene más fácil para ponerse en el lugar del otro? También aplica para automovilistas que anduvieron alguna vez en bici. Saludos!