Jesús: Cópiame

La religión tiene un imaginario que pareciera no pertenecerle a nadie. ¿Quién puede poseer el texto de la biblia, cuando se asevera que fue escrito y traducido por inspiración divina? No obstante, por otro lado, la iglesia o las congregaciones sí se arrogan el derecho de monopolizar las ideas respecto de la verdad. Al final de cuentas, esos derechos de autor existen en la medida de la conveniencia. Si es para desperdigar el mensaje no hay problema; pero, si otra motivación, sale la caballería defender lo propio.
Así lo habría querido el señor.

Comentarios

Fiestoforo dijo…
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